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This article was written on 28 jul 2013, and is filled under Textos.

Continente Imaginado – Archivo Antártico Natural de Paloma Villalobos

CONTINENTE IMAGINADO

“…el archivo es una máquina de producción de recuerdos, una máquina que fabrica historia a partir del material de la realidad que no ha sido recopilado”
Groys, Boris (2008) Bajo Sospecha. Una fenomenología de los medios . Valencia: Pre-textos

Probablemente, la Antártica sea uno de los últimos territorios del planeta aún velado por el misterio. Su lejanía, rudeza climática, su vastedad incontestable, la han protegido de la invasión humana y convertido en un reducto en apariencia intocable. Sólo científicos, militares y pocos civiles han tenido la experiencia de vivir en ella.

A la distancia, este tipo de lugares, sobrecargados de expectativas estéticas, logran esconderse tras nuestras imágenes preconcebidas. Parece que la supuesta blancura intacta de la Antártica encandila nuestra mirada. De lejos preferimos olvidar o ignoramos que este desierto helado también es lugar del accidente y de lo desconocido. No imaginamos el barro ensuciando la escarcha, la sangre de un animal sobre el hielo; ni intuimos las especies biológicas y materias inorgánicas no registradas aún en ningún inventario.

El trabajo de Paloma se enfrentaba a ese corpus visual de un continente virgen, sin explorar, poblado de imágenes equivalentes adheridas a nuestro imaginario onírico y mediático. Es por esto que ella intenta hacer su propia colección, Impostando la figura del explorador naturalista decimonónico, pero desde un ejercicio situado que no esconde su propia subjetividad.

Esta colección contiene imágenes de distintos autores. Están las fotografías de la artista y las que los habitantes antárticos le cedieron. Científicos, marinos, técnicos de vuelo, meteorólogos, funcionarios de las Fuerzas Armadas, electromecánicos, se encontraron con Paloma no en su dimensión profesional, sino como anónimos aficionados a la fotografía, distanciados de la práctica artística, pero manifestando la necesidad de relacionarse con el entorno desde una sensibilidad particular.

De las miles de fotos que Paloma observó a lo largo de cuatro meses se quedó, de manera casi inconsciente, con aquellas que resonaban con su propio régimen visual -el que ha constituido su cuerpo de obra a lo largo de los últimos años-. En ellas encontró el equilibrio efímero, la belleza difusa, a veces opaca, a veces terrible; la caducidad inminente de la materialidad y sus tránsitos; la frustración y la tragedia que acontecen cuando la presencia humana intenta instalarse en este entorno hostil, dejando evidencias inestables y precarias: una banderola congelada en la nieve, el mástil de un barco rescatado desde el fondo de un lago de hielo.

Paloma asume el rol del archivista, aludiendo a nuestra pulsión por el conocimiento enciclopédico, a las etiquetas y taxonomías. Nuestra relación con la naturaleza es disyuntiva. Esta se nos presenta como un gran sistema de datos a ser almacenados y decodificados. Quizás por ello lo que comparece en Archivo natural antártico es como decía Boris Groys aquella porción de realidad que surge de la excepción, de lo que aún no ha sido etiquetado o definido para entrar la ficción de la historia. Más que un inventario de postales posibles del continente, Paloma rescata aquellas miradas secretas y residuales que los aficionados dejaban dormir inéditas en el álbum personal, en un informe técnico, o atrapadas en un disco duro, y que desde su mudez mantenían el secreto de una geografía imaginada.

(texto realizado para la exposición de Paloma Villalobos en el MNBA, julio 2013)

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